Extrañeza y aturdimiento abismal

por ARMANDO GONZÁLEZ TORRES

Como un pez rojo, libro que reúne la obra poética de Juan Manuel Gómez , muestra los diversos tonos y recursos de un poeta que apuesta por el vitalismo. La poesía de Gómez está cargada de alusiones y evocaciones personales y busca restituir, con la mayor precisión, el esplendor del recuerdo infantil y el sentido de la aventura. Plagada de escenas y claves autobiográficas, Gómez celebra y evoca distintas atmósferas: por un lado, el paisaje bucólico de la infancia, esa etapa caracterizada por los jubilosos ritos de iniciación, la convivencia con los animales y el placer del juego; por otro lado, el viaje y el riesgo que conlleva. En efecto, Gómez es un hombre de familia y de amigos, un hombre de afectos profundos y longevos, pero también es un espíritu nómada, un hombre de acción a quien le gusta emprender periplos que lo desarraiguen y le brinden nuevas identificaciones. Con pericia, el poeta transporta al lector tanto a esa mágica campiña infantil a la que sólo suele volverse durante los sueños como, también, a esos espacios difusos y fascinantes del viaje que se reconfiguran una y otra vez por la memoria.
Con las distintas atmósferas que reconstruye, Gómez hace confluir dos dimensiones indisolubles de lo humano que suelen disociarse y, a la vez, brinda un esbozo a su personalidad: de su nostalgia por el núcleo familiar, su admiración por el saber sapiencial, su ánimo de comunión con la naturaleza, su ansia de enfrentar el vértigo y ese tono entre espontáneo y cerebral que le permite indagar fecundamente los vericuetos de la vida. Hay, entonces, en este libro, una búsqueda poética y un testimonio vital que comprende la infancia, los viajes, los amores y amoríos, las amistades, los momentos de sol, pero también las pesadillas y el ahogo nocturno. Y ese intenso vitalismo se detiene a ratos a pensar en su transitoriedad y en su misterio.
Quizá el momento más notorio en que el carácter lírico y reflexivo, el testimonio y la introspección se reúnen es en su relación con los animales. La observación y frecuentación de los animales ensancha la experiencia del mundo y es una de las formas más nobles de ejercer la amistad, la caridad, la compasión y el aprendizaje. Relacionarse afectiva, intelectual o literariamente con los animales es una forma de conocimiento interior, pues las emociones de afecto, horror, repulsión o amor que suscitan los animales en los individuos acaso tiene relación con eslabones perdidos de la propia evolución humana. Por eso, abrirse al conocimiento y al trato con los animales en sus más variadas formas, desde el panteísmo franciscano hasta la observación etológica más rigurosa, es una forma radical de apertura que orienta al individuo en diversos dilemas prácticos, desde la naturaleza instintiva de muchos de los comportamientos humanos, hasta el tema filosófico de los derechos de los animales o el problema teológico de la naturaleza y la gracia.
La presencia de los animales en la poesía de Gómez es extensa y hay un verdadero zoológico que tiene un uso pragmático y afectivo, pero también un uso simbólico; sin embargo, creo que su animal más característico es la ballena, a la que le dedica precisamente su volumen más unitario, El libro de las ballenas. No es extraña la presencia de las ballenas en la literatura. Desde el gran pez que se traga al profeta medroso Jonás hasta el poderoso símbolo del odio que representa Moby Dick, la ballena reaparece en la creación mítica y literaria. La monumentalidad de las ballenas, su belleza e inteligencia, y su poderoso acervo simbólico hacen que su exploración caiga en lo que Schopenhauer llamaba lo sublime, es decir, ese encuentro con una realidad que no es, como lo bello, un apartamiento suave de sí, sino una conmoción violenta. Ciertamente, esta atracción tiene fundadas razones y, pese a que no son cercanos a la línea filogenética humana, los cetáceos son, por sus capacidades comunicacionales, de innovación y memoria, seres que comparten una gran afinidad con el hombre pues, aparte de su información genética, tienen la capacidad de utilizar su representación del mundo y de retener partes de su experiencia para ejercer una suerte de albedrío. Acaso, es posible vislumbrar en los ojos, o en el famoso canto de estos animales un brillo de complicidad y de solidaridad ante las realidades absurdas del origen y de la muerte.
Precisamente, al introducirse en la vida de las ballenas, Juan Manuel Gómez se introduce en un limbo lleno de prodigios. Las ballenas son el pretexto para una exploración de lo más recóndito en lo humano. Con un estilo híbrido que incorpora variaciones del poema en prosa, la narrativa, el ensayo o el relato de viaje, Gómez hace un recorrido por la etología, la mitología y la raigambre literaria de las ballenas. Se trata de un material heterogéneo que lo mismo incluye observaciones puntuales sobre la vida y costumbres de estos animales que reflexiones en torno a la formas desconocidas de la realidad. Porque la proximidad con el mundo de las ballenas trastorna el tiempo y, a lo largo de estas páginas, se parece asistir a una especie de creación, donde todo asombra y causa estupor. Este estupor a ratos se expresa en sentencias herméticas, a ratos en homenajes literarios, a ratos en confesiones de amor. Los personajes y voces poéticas que aparecen en este libro son, de alguna manera, seres poseídos por una sed de conocimiento imposible; despojos fantasmales que, por su desmedida curiosidad, han emprendido, tal vez sin saberlo, un viaje sin regreso al inframundo.
Así, como en el libro de las ballenas, en el conjunto de la poesía de Gómez, se oscila entre la frase directa y el hermetismo, entre la experiencia desnuda y la elucubración. La poesía de Gómez es grata y familiar, pero también peligrosa, pues oscilando entre la observación del naturalista, la obsesión del artista y la visión del místico, genera extrañeza y aturdimiento, disloca las categorías de lo lógico y lo poético e invita a internarse, no sin cierto pánico voluptuoso, en un mundo a la vez entrañable y oscuro, cercano y abismal.

Reseña de Como un pez rojo, de Juan Manuel Gómez, en revista Casa del Tiempo, abril de 2017.

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